domingo, 12 de mayo de 2013

Vieja





Ahí estas vieja,
Cariñosa, elocuente, justa.
Te veo arrugada que vas por la vida,
Sueños idos, cadenas rotas, tiempo perdido.
 

Y ahora que es tu día, ¿qué te regalare?
Rosas en tu florero, una olla en tu cocina, un calzonario en tu cajón.
Porque no hay regalo que baste, ni abrazo que sobre para decirte “te quiero”, para decirte “me importas”, para decirte “gracias”.
 
Me pariste y me criaste,
Me abrazaste, me reprendiste.
Me acariciaste con tu dulce mano, me golpeaste con tu cuchara de palo.
 

Sollozo, 
tu recuerdo aparece en mi ventana.
Llegas alada, blanca.
Qué manera curiosa de llegar y coincidir.
Silenciosa, inundada, encima del mundo.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Chongo Rural.




Y te vas detrás del humo del tabaco,
Perdida entre esa muralla blanca que desaparece,
Triste puta de chongo rural
Trasnochados tacones, labial corrido, guiños fingidos.

-FIN-

Foto tomada de: http://sihaylafoto.blogspot.com/2010/07/topos-ecuatorianos-buscan-la-beta-de-su.html

jueves, 18 de abril de 2013

Versolibrismo


Quise escribir un poema, pero no pude.

No pude porque no encontré una estructura que vaya con lo que siento ahora,

Porque iba a escribir sobre la miseria,

Porque escribir “mierda” o “carajo” hubiesen sido esenciales.

Por ejemplo, pude escribir:

“Pero que carajos, no sé ni mierda de estilos literarios poéticos”.

-FIN-

lunes, 8 de abril de 2013

Remembranzas



 Recordar es volver a vivir(?)

Los recuerdos son traicioneros, 
en especial esos que aparecen de manera fortuita, 
esos que sin importar que tan buenos o malos sean, son impertinentes y traicioneros. 

Y suceden inesperadamente, por ejemplo, cuando vas caminando a comprar el pan, cuando manejas cantando a todo pulmón, o cuando piensas que ya no hay azúcar en la vaca que hace de azucarero.


Llegan te punzan y se van, te dejan con sabor amargo en su gran mayoría, imagino que es por eso de que todo tiempo pasado fue peor; ¿o era al revés?

sábado, 2 de marzo de 2013

Abuelita, Abuelita…!!!






Hace quince años, este grito era común en una casa que se encuentra ubicada a pocos pasos del parque central de la parroquia La Esperanza ubicada en el cantón Pedro Moncayo de la provincia de Pichincha.


Años después visite esa misma casa, después de que la muerte haya ido dejando su rastro doloroso y cuando el tiempo se encargó de reconfortar ese dolor, cuando el tiempo se encargó de que olvidaramos a personajes que ahora solo están en nuestra memoria como imágenes de lo que pudo ser o no.


La casa está destruida, completamente destruida. Ahora solo quedan las historias de travesuras de infancia que mi madre nos contaba. Queda la historia del duende que salía de un armario todas las noches, eso según un tío en segundo grado que dormía ahí y que llegado a este punto y en esta edad debo pensar que capaz si veía al duende, después de fumar un cigarrillo ilegal o comerse un hongo de la zona. 


El recuerdo de esa casa es la cama general que se hacía cuando se llenaba de familiares, la bisabuela sentada en una grada de la cocina medio ciega, media sorda; pero igual de cariñosa con todos, así no los reconozca.


Queda aquel recuerdo recurrente y constante del horno de leña donde se hacia el más espectacular y mejor pan de maíz de todo el mundo. Bueno quizá exagero. Queda el recuerdo de las veces que mis tías abuelas nos dejaban hacer caballitos con la masa del pan y de ojito les ponían una bolita de ceniza que sacaban de la pared del horno. El agua de cedron con machica. La cantina de mi tía abuela donde nos “regalaba” las colas, años después me entere que la cuenta se la pasaba a mis padres.


Que solos se quedan los muertos dicen. JAAAA. Que solos nos quedamos nosotros sin ellos, esa es la verdad…